Jesucristo, Rey del Universo

Bendito sea Dios,
que nos alienta
en nuestras luchas.

viernes, 17 de febrero de 2023

Cuaresma 2023: Ser más humildes y mansos

 


BENEDICTO XVI – LIBRO JESÚS DE NAZARETH – CAP. 3 EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS

 

Vayamos directamente a la segunda bienaventuranza según el evangelio de Mateo: «Dichosos los sufridos (mansos) porque heredarán la tierra» (5,4), o según otra traducción: “los que no utilizan la violencia».

Esta afirmación es prácticamente la cita de un Salmo: «Los humildes (mansos) heredarán la tierra» (Sal37, 11). La expresión «los humildes», en la Biblia griega, traduce la palabra hebrea anawim, con la que se designaba a los pobres de Dios, de los que se ha hablado en la primera Bienaventuranza. Así pues, la primera y la segunda Bienaventuranza en gran medida coinciden; la segunda vuelve a poner de manifiesto un aspecto esencial de lo que significa vivir la pobreza a partir de Dios y en la perspectiva de Dios.

Sin embargo, el espectro se amplía más si consideramos otros textos en los que aparece la misma palabra. En el Libro de los Números se dice: «Moisés era un hombre muy humilde, el hombre más humilde sobre la tierra» (12, 3).

¿Cómo no pensar a este respecto en las palabras de Jesús: «Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón»? (Mt 11,29). Cristo es el nuevo, el verdadero Moisés (ésta es la idea fundamental que recorre todo el Sermón de la Montaña); en El se hace presente esa bondad pura que corresponde precisamente a Aquel que es grande, al que tiene el dominio.

Podemos profundizar todavía un poco más, en la palabra, humilde, manso. En el profeta Zacarías encontramos la siguiente promesa de salvación: «Alégrate, hija de Sión; canta, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti justo y victorioso, modesto y cabalgando en un asno, en un pollino de borrica. Destruirá los carros... Romperá los arcos guerreros, dictará la paz a las naciones. Dominará de mar a mar.» (9, 9s).

Se anuncia un rey pobre, un rey que no gobierna con poder político y militar. Su naturaleza más íntima es la humildad, la mansedumbre ante Dios y ante los hombres. Esa esencia, que lo contrapone a los grandes reyes del mundo, se manifiesta en el hecho de que llega montado en un asno, la cabalgadura de los pobres, imagen que contrasta con los carros de guerra que él rechaza. Es el rey de la paz, y lo es gracias al poder de Dios, no al suyo propio.

El horizonte universal que hemos encontrado en la promesa de Zacarías: la tierra del Rey de la paz no es un Estado nacional, se extiende «de mar a mar». La paz tiende a la superación de las fronteras y a un mundo nuevo, renovado por la paz que procede de Dios. El mundo pertenece al final a los «humildes», a los pacíficos, nos dice el Señor. Debe ser la «tierra del rey de la paz». La segunda Bienaventuranza nos invita a vivir en esta perspectiva.


Para nosotros los cristianos, cada reunión eucarística es un lugar donde reina el Rey de la paz. De este modo, la Iglesia de Jesucristo es un proyecto anticipador de la «tierra» de mañana, que deberá llegar a ser una tierra en la que reina la paz de Jesucristo.


jueves, 16 de febrero de 2023

Ser más pacientes y humildes en esta Cuaresma 2023


 

Oración al Cristo de la humildad y la paciencia

Acompaña tus oraciones y meditaciones en este tiempo de Cuaresma 2023 con esta oración al Cristo de la humildad y la paciencia.



Cuaresma y Semana Santa 2023

 



San JUAN PABLO II, AUDIENCIA GENERAL. Miércoles 8 de junio de 1988

 

«Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas» (Mt 11, 29). La mansedumbre y humildad de Jesús llegan a ser atractivas para quien es llamado a acceder a su escuela: «Aprended de mí». Jesús es «el testigo fiel» del amor que Dios nutre para con el hombre. En su testimonio están asociados la verdad divina y el amor divino. 

Por eso entre la palabra y la acción, entre lo que Él hace y lo que Él enseña hay una profunda cohesión, se diría que casi una homogeneidad. Jesús no sólo enseña el amor como el mandamiento supremo, sino que Él mismo lo cumple del modo más perfecto. No sólo proclama las bienaventuranzas en el sermón de la montaña, sino que ofrece en Sí mismo la encarnación de este sermón durante toda su vida. No sólo plantea la exigencia de amar a los enemigos, sino que Él mismo la cumple, sobre todo en el momento de la crucifixión: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (Lc 23, 34).

Pero esta «mansedumbre y humildad de corazón» en modo alguno significa debilidad. Al contrario, Jesús es exigente. Su Evangelio es exigente. ¿No ha sido Él quien ha advertido: «El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí? Y poco después: «El que encuentre su vida la perderá y el que pierda su vida por mí la encontrará» (Mt 10, 38-39). Es una especie de radicalismo no sólo en el lenguaje evangélico, sino en las exigencias reales del seguimiento de Cristo.

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Tratemos de aprender en este tiempo de Cuaresma 2023 a ser un poco más humildes y mansos como Jesús …. Y como nos dice el Papa Juan Pablo II no desde un nivel de debilidad o de mártires, sino desde la exigencia del Evangelio: ama a tu enemigo, pon la otra mejilla, si te pide el manto entrégaselo, si te pide le acompañes una milla acompáñale dos.

Es que ser humilde y manso requiere irónicamente mucho valor. Se necesita más valor para corregir a un amigo que dejarle en su error, se requiere más valor para perdonar que para vengarse.

En la próxima entrega te compartiré una oración muy bonita al Cristo de la Paciencia que tiene mucho que ver con este tema de la humildad…. 


Vía Crucis

 


Calendario Cuaresma 2023

 


martes, 7 de febrero de 2023

Santa Teresa nos dice que al orar :"Miremos a Jesús"

 


CAMINO DE PERFECCIÓN   por     SANTA TERESA DE JESÚS   - CAPÍTULO 26


Este capítulo lo recomendaba especialmente el papa Benedicto XVI cuando hablaba de la fe.  Se refería de modo especial a este capitulo en que Santa Teresa nos invita a mirar al Maestro, a mirar a Jesus.


A continuación les comparto un resumen del Capítulo 26, en español actualizado,

pero es muy bonito leerlo también directamente a la forma original que lo escribió 

Santa Teresa. Puedes bajar el libro en este Link: Camino de Perfección



... no te pido más de que le mires.  Mírale, que El  está esperando tu mirada...


Este capítulo es muy provechoso para los que comienzan en la oración y 

para quienes tienen dificultada en concentrarse al momento de orar.

Ahora, pues, tenemos para nuestra oración vocal algunos pasos:


    1. La examinación de la conciencia y decir la confesión y santiguarnos,

ya se sabe ha de ser lo primero. Procura luego, hija, si estás sola,

tener compañía. Así, pues, ¿qué mejor compañía que la del mismo Maestro que enseñó

la oración que vas a rezar? Representa al mismo Señor junto contigo

y mira con qué amor y humildad te está enseñando; y créeme,

mientras puedas, no estés sin tan buen amigo. 

Si te acostumbras a

tenerle cerca, y Él ve que lo haces con amor y que andas

procurando contentarle, no podrás -como dicen- alejarle de ti; no 

se alejará nunca de tí; te ayudará en todos tus trabajos; le tendrás

en todas partes: ¿te parece poco tener un amigo así a tu lado?


    2. No te pido ahora que pienses en Él, ni que saques muchos

conceptos, ni que hagas grandes y delicadas consideraciones con

tu entendimiento; no te pido más de que le mires.  Mírale, que El 

está esperando tu mirada.

   

 3. Si estás alegre, mirale resucitado; que sólo

imaginar cómo salió del sepulcro te alegrará: ¡con qué claridad y

con qué hermosura!; ¡con qué majestad, qué victorioso, qué alegre!

Si estás con trabajos o triste, mirale camino del huerto o mirale atado a la columna

negado de sus amigos, desamparado de ellos, sin nadie que vuelva por Él, helado

de frío, puesto en tanta soledad, que el uno con el otro se podrán

consolar.

O mirale cargado con la cruz, te mirará Él con unos ojos tan hermosos y piadosos, llenos

de lágrimas, y olvidará sus dolores por consolar los tuyos, sólo

porque has vuelto la cabeza a mirarle.


    4. Si has sentido ternura de solo mirarle ahora puedes hablar con Él, no oraciones

compuestas, sino de la penas de tu corazón, que las tiene Él muy en cuenta. 

Así poco a poco dile que deseas que estén siempre juntos: A donde vayas, Señor; 

tengo que ir; por donde pases, tengo de pasar.


    5. No te apartes de la cruz ni la dejes; 

mira mucho el cansancio con que va el Señor y compara su dolor

con tu sufrimiento; por grandes que los puedas pintar y por

mucho que los puedas sentir, siempre saldrás consolada de ellos, porque verás

son cosa de burla comparados a los del Señor.


    6. Si lo crees de ayuda ten a mano una imagen del Señor,  para hablar muchas veces con Él,

Él te dará qué decirle. tal como hablas con otras personas, ¿por qué te

han de faltar palabras para hablar con Dios?


    7. También es de gran ayuda tomar un libro piadoso o algún evangelio, aun

para recoger el pensamiento, para comenzar a rezar bien vocalmente, y

poquito a poquito ir acostumbrando el alma con halagos y artificios para

no amedrentarla.


Termina el capítulo Santa Teresa con estas palabras:

    Y les certifico que si con cuidado se acostumbran  a lo que

he dicho, sacarán tan grande ganancia, que aunque yo se los quisiera

decir, no sabría como explicarlo.