Jesucristo, Rey del Universo

Bendito sea Dios,
que nos alienta
en nuestras luchas.
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viernes, 13 de marzo de 2015

La vida o el poder

RCL les invita a leer a Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo.- 

La escalada de violencia que vive el país traspasa los límites de lo imaginable. Al creciente número de muertes violentas que nos pone a la cabeza de tan funesto mal en el continente con más de 24.000 muertes violentas en el 2014, se suman las muertes ocasionadas por organismos de seguridad del Estado en ocasión de manifestaciones en contra del régimen. 

La reciente aprobación de una disposición que autoriza en determinadas ocasiones al uso de armas de fuego, -entiéndase con capacidad de matar-, ha prendido las alarmas pues se estima es una forma de criminalización de la protesta, de amedrentamiento y del uso “a discreción” de dichas armas en contra de la población. Aun en el caso de que se trate de reprimir acciones violentas por parte de los manifestantes, hay muchas maneras de disuadir sin necesidad del uso de armas letales. 

La reciente muerte, mejor asesinato, del adolescente de 14 años en San Cristóbal, corroborada por los videos que contradicen la versión oficial, tiene que llamarnos a la reflexión como ciudadanos y como creyentes. No se trata de estar a favor o en contra del gobierno. Lo que está en juego es la vida humana, independientemente de sus inclinaciones o actuaciones. No es una cuestión política de filias o fobias, lo que está en el tapete es la primacía del ser humano que no puede ser reducido a una pieza más dentro del juego de intereses de quienes detentan el poder. - Siga leyendo en este enlace... La vida o el poder

sábado, 11 de octubre de 2014

Monseñor Porras Cadozo, declarado “Hijo Ilustre de Mérida”

09/010/2014.- El pasado jueves 9 de octubre, durante la sesión solemne con motivo al 456° aniversario de la fundación de Mérida, Monseñor Baltazar Enrique Porras Cadozo, Arzobispo Metropolitano de Mérida,  fue declarado “Hijo Ilustre de Mérida”, según acuerdo del Concejo

Municipal Libertador número 63 de fecha 18 de septiembre del 2014.
Dicha actividad fue efectuada en las instalaciones del Consejo Municipal Libertador, con la participación de Abogado Carlos García, Alcalde del municipio Libertador, Monseñor Baltazar Porras Cadozo, Arzobispo Metropolitano de Mérida,  Monseñor Alfredo Torres Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Mérida, Mario Bonuci, Rector de la Universidad de los Andes, además de Concejales, Tren Ejecutivo de la Alcaldía e invitados especiales.  

Al finalizar la Sesión el alcalde Carlos García, indicó que su compromiso es cultivar y mantener la ciudad de Mérida, convirtiéndola en la más linda del país, una vitrina de la Venezuela del futuro, así mismo, manifestó su satisfacción por los reconocimientos estregados durante la sesión, en especial la del Arzobispo de Mérida.

“Sin duda Monseñor Baltazar es un orgullo de los merideños, que representa nuestra iglesia  no solo en Mérida,  sino en el País, (…) por eso este especial homenaje, reconociendo y fortaleciendo  su rol, en la iglesia, y dentro sociedad en general”, resaltó García.
Por su parte Monseñor Porras, indicó que conmemorar un aniversario más de Mérida, debe crear conciencia de lo que significa ser habitante de una ciudad tan bella, llena de capacidades por su entorno geográfico, y la presencia de la Universidad de los Andes, que posee tanto talento,  “Lo que más añoramos de un día como este, es que exista un recuentro y reconciliación entre los merideños y sobre todo de las instituciones que hacemos vida aquí, para que trabajemos juntos por el bien de todos sin exclusión”.

Finalmente, el Arzobispo de Mérida, agradeció por su condecoración, resaltando que el mismo obedece al papel que ejerce como representante de la iglesia, siendo esta una institución fundamental de Mérida, que ha trabajado a lo largo de los siglos sirviéndole a toda la ciudadanía con la vocación de seguimiento a Jesús, hijo de la Iglesia, sin ningún tipo de exclusión, ofreciendo   el mejor fruto de la paz, alegría y convivencia de todos los merideños.

Tomado de: Prensa Arquidiócesis de Mérida / YE. http://www.arquidiocesisdemerida.org.ve/

jueves, 4 de septiembre de 2014

La crónica menor : ¡PADRE NUESTRO!



PUBLICADO PRIMERO POR: http://comunicacioncontinua.com


Por: Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo…

El único valor absoluto al que hay que supeditar todo es la revolución. La vida no vale nada, por ello, se persigue, calumnia, tortura y hasta se mata en nombre de la revolución, y todo queda bendecido por el régimen. Se investiga el Caracazo pero no se mueve ni un dedo para aclarar y condenar los muchos abusos y muertes que tienen por autores a los que detentan el poder. La fama del que disiente, los bienes materiales o espirituales de personas e instituciones sólo valen si están al servicio de la revolución, de lo contrario recibirá la burla, el escarnio, la condena y la exclusión. El que haya que hacer colas para todo, intentar controlar cada vez más a la población para que dependa en todo de las migajas que el gobierno quiera dar, es un dogma intocable. Ejemplos sobran a lo largo de quince años en los que el cambio más doloroso que se ha estado intentando es modificar la escala de valores morales y espirituales de la sociedad venezolana.

La verdad no importa. Si se miente para apoyar la revolución, bienvenida sea la mentira o las medias verdades. Todos los males son producto y consecuencia de los demás. Los únicos corruptos y aprovechados a costillas de los más pobres son los capitalistas o imperialistas, saco de gatos, en el que se mete a todo aquel que no grite viva la revolución.

El respeto de los valores religiosos, sean cristianos o de cualquier otro credo, ha sido una constante a lo largo de siglos, así los dirigentes de turno no profesaran credo alguno o llevaran una vida pública o privada ajena o distante a los preceptos religiosos. Sin embargo, la manipulación y apropiación de lo religioso, fundamentalmente cristiano y/o católico, ha estado presente en este gobierno desde sus inicios. Se invoca a Dios, se citan pasajes de la biblia o del Papa para corroborar que no hay nada más grande que el socialismo del siglo XXI. Jesucristo fue, según ellos, el primer socialista y anticapitalista. Se citan pasajes evangélicos o se retratan con el Papa o con jerarcas religiosos de otras latitudes pero no se recibe, más aún, se denigra permanentemente de los obispos y sacerdotes del país.

Aquí no existen programas sociales sino “misiones”, usurpando una palabra con hondo sentido espiritual. Y los nombres de varias de estas misiones tienen denominaciones que nos elevan al cielo para hacernos pensar lo bueno que son nuestros gobernantes. ¿Podrá entonces parecernos raro que en medio de la profunda crisis que vive el país, los más altos representantes del gobierno se presten a una pantomima, irreverencia y burla, bajo el velo de una reflexión espiritual, parafraseando de forma grosera la oración que reza más de un tercio de la humanidad?

Nuestro Padre Dios es misericordioso y está siempre dispuesto al perdón. El Papa Francisco nos habla de la paciencia que debe acompañar a todo creyente para que se pueda construir un mundo más fraterno y humano. Pero, hay de aquellos que escandalizan a los más pequeños y débiles, más vale les cuelguen una piedra de molino al cuello, para que no sigan haciendo tanto mal. Este abuso del Padre Nuestro es moralmente inaceptable.

jueves, 24 de abril de 2014

Dos papas santos, muy nuestros




Artículo de Opinión tomado de El Nacional, 24 de abril de 2014 http://www.el-nacional.com



El 27 de abril, el papa Francisco canonizará en Roma a los papas Juan XXIII (1958-1963) y Juan Pablo II (1978-2005). Fue voluntad del actual pontífice canonizar a ambos en una misma ceremonia. Así se lo manifestó a los cardenales, apenas elegido, saltando la norma de la aprobación del segundo milagro del Papa Bueno. De ambos se pueden señalar sendos motivos para valorar e imitar sus virtudes y ejecutorias.


Angelo Giuseppe Roncalli nació en la localidad italiana de Sottoil Monte, el 25 de noviembre de 1881, en el seno de una familia campesina. Ordenado sacerdote ingresó al servicio diplomático vaticano, correspondiéndole diversos cargos en la primera posguerra, primero en Bulgaria (1925-1935), en Turquía y Grecia (1935-1944), durante la Segunda Guerra Mundial, para pasar luego a la nunciatura de París (1944-1953). Creado cardenal en 1953 pasó a ser patriarca de Venecia hasta su elección como el 261 sucesor de San Pedro, en octubre de 1958. Sucedió a Pío XII, con el nombre de Juan XXIII, siendo escogido por sus pares por su edad avanzada, a fin de que fuera un pontífice de transición, según lo confesó él mismo meses antes de morir, el 3 de junio de 1963.

Pasa a la historia como uno de los grandes papas del siglo XX, pues para sorpresa de muchos, convocó el Concilio Vaticano II (1962-1965) que cambió el rostro de la Iglesia con la puesta al día, el aggiornamento, a las exigencias y expectativas del mundo moderno. Para los venezolanos, fue, además, el papa que regaló a nuestro país el primer cardenal, en la persona de José Humberto Quintero Parra. Además, bajo su pontificado se llevaron con éxito, las conversaciones que culminaron con la firma del Convenio entre el Estado venezolano y la Santa Sede que puso fin al patronato eclesiástico.

Hombre sencillo y bueno, se ganó el aprecio del mundo entero por su cercanía y preocupación por la paz del mundo y la actualización de la enseñanza social en su encíclica Madre y maestra. La experiencia que vivió en sus años de nuncio, dando cobijo y salvando vidas de judíos, refugiados y perseguidos, lo hizo sensible a los problemas de la justicia y de la paz. Sobran, pues, razones para sentirnos orgullosos de su ejemplo y testimonio.

Juan Pablo II, el primer papa no italiano después de más de cuatro siglos, es uno de los pontífices que más tiempo ha ocupado dicho cargo después de San Pedro y Pío IX. Elegido en octubre de 1978, gobernó la Iglesia hasta su muerte en abril de 2005. Karol Josef Wojtyla, nació en Polonia en 1920. Vivió de joven las vicisitudes de la guerra, aficionado al teatro y a los deportes, fue ordenado sacerdote en 1946, obispo auxiliar de Cracovia (1958) y arzobispo de la misma sede desde 1962, participó en el Concilio Vaticano II. En el cónclave de octubre de 1978 fue elegido Papa y escogió el nombre de Juan Pablo, en homenaje a los dos pontífices protagonistas del Concilio: Juan XXIII y Pablo VI.

Son muchas las facetas a destacar en el papa polaco. Viajero empedernido, recorrió el mundo entero en más de un centenar de viajes apostólicos fuera de Italia. Entró en contacto con todas las religiones y todos los sistemas políticos, económicos y sociales, predicando la igualdad, la justicia y el amor de Dios. Contribuyó a la caída del comunismo en la Europa oriental, promovió diversas iniciativas de carácter social y religioso, incentivó el turismo como una actividad humanizadora, canonizó a un nutrido número de santos, la mayor parte de ellos de tiempo reciente, promulgó el Código de Derecho Canónico (1983) de la mano de su colaborador el cardenal Rosalio Castillo Lara, entre muchas otras iniciativas que desbordan el espacio de una crónica.

Los venezolanos estamos muy agradecidos por sus dos visitas a nuestro país (1985 y 1996), dejando honda huella en la actividad misionera de la Iglesia entre nosotros. Elevó a los altares a las dos primeras santas venezolanas, la madre María de San José y la madre María de Candelaria; durante su largo pontificado se crearon varias diócesis (Acarigua-Araure, Carora, Carúpano, El Vigía-San Carlos del Zulia, Guarenas, Ordinariato Militar, Puerto Cabello, Punto Fijo), y se elevaron a arquidiócesis Calabozo, Coro y Cumaná.

Dos nuevos santos que incentivan en los creyentes la creatividad, el coraje, la lucha por la defensa de la vida humana, el respeto a la pluralidad y la convivencia de todas las razas y religiones, son un motivo de alegría, pero mucho más. Son huellas en el camino bisecular de la Iglesia al que somos invitados a ser sus seguidores. San Juan XXIII y san Juan Pablo II, intercedan por el mundo y por Venezuela, sedienta de perdón, reconciliación y paz.