Jesucristo, Rey del Universo

Bendito sea Dios,
que nos alienta
en nuestras luchas.
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Pablo II. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Pablo II. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de octubre de 2014

Octubre: mes del Santo Rosario

Tradicionalmente Octubre se dedica al rezo del Rosario. Este año dedicamos esta entrada a un apasionado del Rosario, para que nos enseñe que significa el Rosario y la mejor forma de realizarlo. Quien mejor que San Juan Pablo II, para hablarnos del Rosario, el que con su amor a la Santísima Virgen María dio testimonio del rezo del Rosario y de los frutos que te pueden alcanzar.

Acá te compartimos su Carta Apostólica: ROSARIUM VIRGINIS MARIAE, del año 2002 en la cual nos invita y nos anima a rezar el Rosario en forma meditada para así conocer y sentir más de cerca los momentos de la vida de nuestro Señor Jesucristo. Que no sea de memoria, que sea más una conversación con el Señor, acompañados de la mano de nuestra Virgen María.

Si estás en grupo pueden hacer una pequeña reflexión antes de cada misterio, si estás solo y no te animas a rezar por tu cuenta, te comparto acá estos archivos MP3 que contienes el rezo del Rosario en voz de Juan Pablo II y con reflexiones de los Oblatos. Descarga los archivos en este enlace:   Reza el Rosario con Juan Pablo II _MP3


CARTA APOSTÓLICA
ROSARIUM VIRGINIS MARIAE

DEL SUMO PONTÍFICE
JUAN PABLO II

AL EPISCOPADO, AL CLERO
Y A LOS FIELES
SOBRE EL SANTO ROSARIO

INTRODUCCIÓN
1. El Rosario de la Virgen María, difundido gradualmente en el segundo Milenio bajo el soplo del Espíritu de Dios, es una oración apreciada por numerosos Santos y fomentada por el Magisterio. En su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer Milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad. Se encuadra bien en el camino espiritual de un cristianismo que, después de dos mil años, no ha perdido nada de la novedad de los orígenes, y se siente empujado por el Espíritu de Dios a «remar mar adentro» (duc in altum!), para anunciar, más aún, 'proclamar' a Cristo al mundo como Señor y Salvador, «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn14, 6), el «fin de la historia humana, el punto en el que convergen los deseos de la historia y de la civilización».

El Rosario, en efecto, aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada en la cristología. En la sobriedad de sus partes, concentra en sí la profundidad de todo el mensaje evangélico, del cual es como un compendio. En él resuena la oración de María, su perenne Magnificat por la obra de la Encarnación redentora en su seno virginal. Con él, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor. Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la Madre del Redentor... 

... Proclamo, por tanto, el año que va de este octubre a octubre de 2003 Año del Rosario... El Rosario, comprendido en su pleno significado, conduce al corazón mismo de la vida cristiana y ofrece una oportunidad ordinaria y fecunda espiritual y pedagógica, para la contemplación personal, la formación del Pueblo de Dios y la nueva evangelización.

Continúa la lectura en este enlace: http://www.vatican.va/






viernes, 2 de mayo de 2014

Mensaje de Mons. Porras al CEAR por la canonización del Papa Juan Pablo II

Fuente:  http://cearjp2.blogspot.com/2014/05/mensaje-de-mons-porras-al-cear-por-la.html

Palabras de Monseñor Porras para nuestro centro de estudios: CEAR, con motivo de la canonización el 27 de abril del Papa Juan Pablo II. El testimonio de Monseñor Porras nos recuerda el gran impacto que tuvo la visita del Papa Juan Pablo II a Mérida en 1985 y cómo uno de sus frutos fue la creación de nuestro centro de estudios.





jueves, 24 de abril de 2014

Dos papas santos, muy nuestros




Artículo de Opinión tomado de El Nacional, 24 de abril de 2014 http://www.el-nacional.com



El 27 de abril, el papa Francisco canonizará en Roma a los papas Juan XXIII (1958-1963) y Juan Pablo II (1978-2005). Fue voluntad del actual pontífice canonizar a ambos en una misma ceremonia. Así se lo manifestó a los cardenales, apenas elegido, saltando la norma de la aprobación del segundo milagro del Papa Bueno. De ambos se pueden señalar sendos motivos para valorar e imitar sus virtudes y ejecutorias.


Angelo Giuseppe Roncalli nació en la localidad italiana de Sottoil Monte, el 25 de noviembre de 1881, en el seno de una familia campesina. Ordenado sacerdote ingresó al servicio diplomático vaticano, correspondiéndole diversos cargos en la primera posguerra, primero en Bulgaria (1925-1935), en Turquía y Grecia (1935-1944), durante la Segunda Guerra Mundial, para pasar luego a la nunciatura de París (1944-1953). Creado cardenal en 1953 pasó a ser patriarca de Venecia hasta su elección como el 261 sucesor de San Pedro, en octubre de 1958. Sucedió a Pío XII, con el nombre de Juan XXIII, siendo escogido por sus pares por su edad avanzada, a fin de que fuera un pontífice de transición, según lo confesó él mismo meses antes de morir, el 3 de junio de 1963.

Pasa a la historia como uno de los grandes papas del siglo XX, pues para sorpresa de muchos, convocó el Concilio Vaticano II (1962-1965) que cambió el rostro de la Iglesia con la puesta al día, el aggiornamento, a las exigencias y expectativas del mundo moderno. Para los venezolanos, fue, además, el papa que regaló a nuestro país el primer cardenal, en la persona de José Humberto Quintero Parra. Además, bajo su pontificado se llevaron con éxito, las conversaciones que culminaron con la firma del Convenio entre el Estado venezolano y la Santa Sede que puso fin al patronato eclesiástico.

Hombre sencillo y bueno, se ganó el aprecio del mundo entero por su cercanía y preocupación por la paz del mundo y la actualización de la enseñanza social en su encíclica Madre y maestra. La experiencia que vivió en sus años de nuncio, dando cobijo y salvando vidas de judíos, refugiados y perseguidos, lo hizo sensible a los problemas de la justicia y de la paz. Sobran, pues, razones para sentirnos orgullosos de su ejemplo y testimonio.

Juan Pablo II, el primer papa no italiano después de más de cuatro siglos, es uno de los pontífices que más tiempo ha ocupado dicho cargo después de San Pedro y Pío IX. Elegido en octubre de 1978, gobernó la Iglesia hasta su muerte en abril de 2005. Karol Josef Wojtyla, nació en Polonia en 1920. Vivió de joven las vicisitudes de la guerra, aficionado al teatro y a los deportes, fue ordenado sacerdote en 1946, obispo auxiliar de Cracovia (1958) y arzobispo de la misma sede desde 1962, participó en el Concilio Vaticano II. En el cónclave de octubre de 1978 fue elegido Papa y escogió el nombre de Juan Pablo, en homenaje a los dos pontífices protagonistas del Concilio: Juan XXIII y Pablo VI.

Son muchas las facetas a destacar en el papa polaco. Viajero empedernido, recorrió el mundo entero en más de un centenar de viajes apostólicos fuera de Italia. Entró en contacto con todas las religiones y todos los sistemas políticos, económicos y sociales, predicando la igualdad, la justicia y el amor de Dios. Contribuyó a la caída del comunismo en la Europa oriental, promovió diversas iniciativas de carácter social y religioso, incentivó el turismo como una actividad humanizadora, canonizó a un nutrido número de santos, la mayor parte de ellos de tiempo reciente, promulgó el Código de Derecho Canónico (1983) de la mano de su colaborador el cardenal Rosalio Castillo Lara, entre muchas otras iniciativas que desbordan el espacio de una crónica.

Los venezolanos estamos muy agradecidos por sus dos visitas a nuestro país (1985 y 1996), dejando honda huella en la actividad misionera de la Iglesia entre nosotros. Elevó a los altares a las dos primeras santas venezolanas, la madre María de San José y la madre María de Candelaria; durante su largo pontificado se crearon varias diócesis (Acarigua-Araure, Carora, Carúpano, El Vigía-San Carlos del Zulia, Guarenas, Ordinariato Militar, Puerto Cabello, Punto Fijo), y se elevaron a arquidiócesis Calabozo, Coro y Cumaná.

Dos nuevos santos que incentivan en los creyentes la creatividad, el coraje, la lucha por la defensa de la vida humana, el respeto a la pluralidad y la convivencia de todas las razas y religiones, son un motivo de alegría, pero mucho más. Son huellas en el camino bisecular de la Iglesia al que somos invitados a ser sus seguidores. San Juan XXIII y san Juan Pablo II, intercedan por el mundo y por Venezuela, sedienta de perdón, reconciliación y paz.